Lo que el silencio de tu equipo grita
A menudo pensamos en la armonía de un equipo como la ausencia de conflicto: una superficie lisa, sin olas, donde todos sonríen y asienten. Pero, bajo la lupa del pensamiento sistémico, esa superficie suele ser una capa de hielo delgada a punto de romperse.
La armonía genuina en un equipo de trabajo se debe a múltiples factores, muchos de ellos no son vistos a simple vista. Como bien sabemos, lo esencial suele ser invisible para la burocracia. Sin embargo, este proceso de "afinación sistémica" es probablemente uno de los menos observados por las empresas, llegando incluso a pasar desapercibido en momentos cruciales de la expresión humana organizacional.
Si miramos más allá de lo evidente, nos daremos cuenta de que cada espacio y cada momento está situado por la forma en la que la convivencia se manifiesta. Pero aquí entra la Pregunta Paradójica:
¿Es la paz en tu oficina un síntoma de salud, o es el resultado de un "pacto de mediocridad" donde nadie se atreve a desafiar el statu quo?
Imaginemos dos tipos de armonía utilizando la Externalización:
El Jardín de Plástico: Todo se ve verde, perfecto y ordenado. Nunca hay hojas secas. Pero no hay vida, no hay crecimiento y, si viene un viento fuerte (una crisis de mercado), las plantas no tienen raíces. Esta es la armonía forzada por el miedo o la complacencia.
El Bosque Vivo: Hay desorden, hay ciclos de muerte y renacimiento, hay depredadores y presas (ideas que compiten). Hay ruido. Pero es un sistema robusto, adaptable y resiliente.
El error de muchas organizaciones es querer limpiar el bosque para que parezca un jardín de plástico, matando en el proceso la creatividad y la honestidad.